De acuerdo a la argumentación que entrega el gobierno, este mecanismo permite a las empresas descontar, como máximo, un 1% de su planilla anual de remuneraciones imponibles por gastos en capacitaciones autorizadas por Sence aplicándolo como crédito contra el Impuesto de Primera Categoría. Esta medida le significa al fisco un gasto tributario aproximadamente US$ 300 millones anuales.
La Tercera