Tras sincerar que la deuda pública podría superar el 46% del PIB y que el escenario fiscal es peor al proyectado, el propio Gobierno reconoció que deberá meter mano a su Plan de Reconstrucción Nacional con ajustes, recortes y eventuales cambios a beneficios clave del proyecto. Entre las primeras piezas que podrían moverse aparece uno de los símbolos del proyecto: la invariabilidad tributaria. También quedó bajo revisión el crédito tributario al empleo, una de las medidas más costosas del paquete y que contempla recursos por unos US$1.400 millones.
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