Tras una serie de modificaciones durante la discusión legislativa, el beneficio dejó de ser un incentivo amplio a la contratación de mujeres, jóvenes y otros grupos prioritarios para transformarse en un crédito tributario destinado exclusivamente a empresas que exporten servicios basados en el conocimiento. Especialistas ven potencial para la industria tecnológica, pero explican que mucho de su impacto depende de varias instituciones, como Aduanas y el SII.
Diario Financiero