El déficit estructural de 3% del PIB con que cierra 2025 aumenta la presión sobre el equipo económico de Kast, quien debe cuadrar la caja con la promesa de recortar el gasto público en US$ 6.000 millones. Al interior del Partido Republicano reconocen que tanto el plazo para el ajuste del gasto, como la ruta hacia la convergencia fiscal, podrían tener cambios respecto del diseño original. Se estima que la señal de austeridad que se dé con el Presupuesto 2027 será clave para el camino fiscal hacia 2029.
La Tercera