El país se posiciona como una alternativa para estructurar patrimonio, inversiones y negocios regionales desde una jurisdicción estable y flexible. Antes de 2024, la presencia de Uruguay en las estructuras de clientes chilenos era marginal, principalmente porque la normativa local lo consideraba un país de baja o nula tributación, lo que generaba efectos adversos en materia de planificación patrimonial y tributaria. Sin embargo, tras la modificación de los criterios de calificación de regímenes fiscales preferentes -donde Uruguay dejó de cumplir copulativamente los requisitos para ser considerado paraíso fiscal- el interés comenzó a crecer.
Diario Financiero