Debido a la premura con que se aprobó y la diversidad de materias que cubre, la megarreforma probablemente tenga “consecuencias no anticipadas”. El antídoto contra esta falla es un debate parlamentario de calidad, en fondo, forma y tiempo. La megarreforma no se ha caracterizado por esto. Partes de ella serán aprobadas por una mayoría transaccional y con cuatro semanas menos de debate que la reforma tributaria de 2014. Construir un consenso amplio es la mejor garantía de estabilidad en la nueva institucionalidad, tal como el tiempo y pluralidad del debate podrían permitir identificar mejor cómo minimizar sus consecuencias no deseadas.
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La Tercera